"Piel de gallina" ante esta "luz rara": el eclipse solar maravilla a España
En un campo de Lodoso, en el norte de España, el tiempo pareció detenerse el miércoles cuando el Sol desapareció detrás de la Luna ante varios centenares de personas.
Tan extraordinario como fugaz, de menos de dos minutos de duración, el eclipse total maravilló por igual a españoles y extranjeros a lo largo de una franja de territorio que abarcó desde Galicia hasta la costa mediterránea y las Islas Baleares.
La multitud reunida en las afueras de Lodoso, un pequeño pueblo en Castilla y León, aplaudió, gritó de alegría e incluso bailó ante el raro acontecimiento astronómico.
"Me ha parecido muy emocionante, se me ha puesto la piel de gallina, los brazos, las piernas, muy emocionante. No esperaba sobre todo esa luz", dijo a la AFP Marta Miguel Tobar, una ilustradora de 48 años que acudió con su familia desde la cercana ciudad de Burgos.
Curiosos, turistas y aficionados soportaron largas horas de espera en el abrasador calor estival a la espera del espectáculo. A lo largo de la tarde, sombrillas, sillas de camping, telescopios y cámaras fotográficas fueron llenando este campo seco rodeado de molinos de energía eólica en el horizonte.
La expectación crecía poco a poco cuando la Luna empezó a tapar el Sol a las 19H33 (17H33 GMT).
Cuando lo cubrió por completo, los aplausos y las muestras de entusiasmo dieron paso a un silencio de admiración. La multitud contemplaba la corona solar como si ejerciera una fuerza de atracción irresistible.
- "Surrealista" -
Durante el breve instante en que se hizo de noche en pleno atardecer, los espectadores pudieron quitarse las gafas para observar el astro oculto por la Luna e inmortalizar el momento con sus teléfonos móviles.
"La luz ha sido rara, no ha sido una oscuridad así normal, ¿no?, como oscurece todas las noches", explicó Rocío Calzada, de 50 años.
Era el primer eclipse total para ella y para Tobar. Las dos amigas, originarias de la región, dijeron que la experiencia fue "muy emocionante".
Otros vinieron de mucho más lejos, como Shawn Lansing. Este informático estadounidense de 42 años viajó desde Nueva Jersey, Estados Unidos, con su hijo y su nuera para presenciar el espectáculo.
"Este es el tercer eclipse con mi hijo" y "es uno de los más bonitos que he visto, (...) el sol se veía muy, muy grande. Fue realmente impresionante", aseguró a la AFP delante del telescopio que les permitió observar más de cerca el fenómeno.
Apasionado de la ciencia y la astronomía, le transmitió su afición a su hijo de 19 años, que ahora estudia astrofísica. "No fue tan inspirador como el primero. Pero siempre es surrealista", añadió.
Para Rafael Boix Rodríguez, profesor de fotografía, superó todas las expectativas. "A mí me ha parecido espectacular, es que no me lo pensaba que iba a ser así", aseguró este hombre de 63 años.
Estaba con su esposa, Carmen De la Peña Martín, a quien le encantó la "explosión de colores".
Llegados de Barcelona, habían colocado varias cámaras equipadas con filtros especiales para captar el instante.
- Lágrimas y escalofríos -
En Tarragona, una pequeña ciudad al sur de Barcelona, en la costa este de España, también se congregaron muchas personas para contemplar el eclipse, cuya fase total apenas superó el minuto de duración.
Allí, la oscuridad también despertó aplausos y gritos de entusiasmo.
"Casi me pongo a llorar, me ha subido un escalofrío por el cuerpo, era precioso. Precioso. Se veían las manchas solares que salían rojizas", relató Alejandro Cuesta, investigador en nanociencia de 30 años que llegó desde Barcelona acompañado por su madre.
"Lo mejor de mi vida que yo haya visto. ¡Ha sido increíble!", exclamó, todavía emocionado mientras el Sol reaparecía poco a poco.
Las montañas de Guadarrama, unos 30 kilómetros al norte de Madrid, también quedaron brevemente sumidas en la penumbra ante decenas de espectadores maravillados que acudieron con familiares y amigos a la localidad de Colmenar Viejo para observar el eclipse.
"Espectacular, muy bonito, la verdad, un momento único", resumió Rosa María Zamora, una jubilada madrileña de 72 años.
P.Matthys--LCdB