Puntos clave de las conversaciones sobre la Antártida en Japón
La ciudad japonesa de Hiroshima acoge desde este martes una conferencia internacional del Tratado Antártico, que desde hace casi 70 años protege esta inmensa extensión de hielo del polo sur, amenazada por el cambio climático y el turismo.
Estos son los puntos clave sobre la Antártida y los desafíos que enfrenta:
- El Tratado Antártico -
El Tratado Antártico fue firmado en 1959 por doce países -entre ellos Argentina, Chile, Estados Unidos, Japón, Australia y Francia- y designa el continente blanco como una tierra de ciencia y cooperación. Con este fin, el texto congeló los reclamos territoriales.
El continente de 14 millones de kilómetros cuadrados -el doble que Australia- cuenta con alrededor del 90% del agua dulce del planeta.
Actualmente, el tratado cuenta con 58 miembros, y 29 de ellos llevan a cabo investigaciones científicas gracias a una red de un centenar de bases e instalaciones. Sus firmantes se reúnen anualmente.
Algunos países tienen una presencia especialmente significativa, como Chile, con 14 estaciones, Argentina con 13, Rusia con 11 y Estados Unidos con siete, según el Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales.
Pero también otros países más pequeños como Ucrania y Bielorrusia tienen presencia en la Antártida.
La balanza de poder en el Polo Sur es una cuestión de interés creciente en un momento de agitación geopolítica -con las ambiciones manifestadas por el presidente estadounidense Donald Trump en Groenlandia- y el derretimiento progresivo del hielo en el Ártico, que posibilita nuevas rutas comerciales en el Polo Norte.
- Conversaciones... y disensiones -
Unos 400 funcionarios gubernamentales e investigadores de alrededor de 50 países participan en la reunión en Hiroshima, según la agencia Jiji Press.
Hablarán sobre todo del cambio climático y de las medidas para hacer frente al creciente impacto ambiental del aumento del turismo, afirma Hideki Uyama, del Ministerio de Relaciones Exteriores japonés.
Tras la llegada de casi 120.000 visitantes a la Antártida en 2024-2025, los delegados debatirán restricciones en áreas o actividades y posibles cuotas.
En declaraciones al periódico Asahi Shimbun, Uyama estimó que llegar a un consenso "es un proceso difícil".
"Parece que las divisiones dentro de la comunidad internacional se trasladan a la esfera antártica", añadió.
- Pingüinos emperador -
La oenegé Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) pide que la reunión de Hiroshima designe a los pingüinos emperador como especie especialmente protegida.
En abril, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya los declaró como especie en peligro de extinción.
Los pingüinos emperador dependen del hielo marino, esencialmente plataformas de agua oceánica congelada, para vivir, cazar y reproducirse.
El número de ejemplares se ha desplomado, a medida que el calentamiento impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero ha provocado que el hielo marino se rompa en un momento del año más temprano.
"Ante la alarmante disminución del hielo marino antártico a la que asistimos actualmente, es muy posible que estas especies emblemáticas del hielo se encaminen hacia la extinción a finales de este siglo, a menos que actuemos ahora", declaró Rod Downie, asesor jefe de WWF para los polos y los océanos, en un comunicado.
- Aspiraciones de China -
China ha expandido su capacidad científica polar y planea abrir una sexta estación en el continente después de la apertura de una quinta en 2024.
Pekín "no oculta su interés por los recursos naturales de la Antártida", afirma Anna Wahlin, copresidenta sueca del Comité Científico de Investigación Antártica.
"No es ningún secreto: hay grandes mapas que muestran los recursos naturales, el petróleo y el oro cuando visitas su secretaría de investigación polar", dijo.
El interés de China contrasta con la retirada estadounidense.
Por primera vez en sesenta años, Estados Unidos ya no cuenta con rompehielos en el océano Austral, después de que los recortes presupuestarios obligaran en 2025 a la Fundación Nacional de Ciencias a devolver el Nathaniel B. Palmer, que alquilaba desde 1992.
Además, "las delegaciones en las reuniones internacionales sobre el tema se han reducido a la mínima expresión", señala Yan Ropert-Coudert, ex director del Instituto Polar francés, en un contexto en el que el presidente Donald Trump pone en tela de juicio la ciencia.
A.Louis--LCdB